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Qué son los seguros de amortización de préstamos

Si has contratado un préstamo o hipoteca en algún momento de tu vida, te lo habrán ofrecido, y si vas a suscribir una de estas opciones te lo ofrecerán. Es la manera que tienen las entidades financieras de asegurar el capital que están prestando y protegerse ante el posible impago.

Los seguros de amortización de préstamos están dirigidos a aquellas personas que contratan un préstamo o hipoteca y quieren tener esa deuda cubierta, por su seguridad y por la de su familia. Así, en caso de fallecimiento del titular, no se pondrán en riesgo los bienes del asegurado para hacer frente a esa deuda.

Qué cubre un seguro de amortización de préstamos

En realidad es un seguro de vida ligado a un préstamo. Puede cubrir la totalidad del crédito o una parte, en función del porcentaje que se asegure. Y de esta manera la familia no tendrá que hacerse cargo de pagar la hipoteca o el préstamo una vez que haya fallecido el titular.

Pero también se puede contratar con una cobertura adicional que es la invalidez absoluta. Si el titular del seguro la obtuviera podría tener asegurado el no seguir pagando, o tener una parte pagada, y así tener una mayor tranquilidad. 

No es un seguro obligatorio

Cuando contratas, por ejemplo, una hipoteca puede parecer que el banco te está ofreciendo este seguro como algo obligatorio, porque si lo contratas te hacen una rebaja en el diferencial. Pero no estamos obligados a contratarlo, y si queremos hacerlo tampoco nos tenemos que sentir en la necesidad de hacerlo con ellos. Antes hay que informarse bien para saber si lo que nos ofrecen es lo que necesitamos.

Es como los seguros de hogar que nos ofrece el mismo banco con el que contratamos el préstamo hipotecario. Pueden bajarte el diferencial de los tipos de interés, pero no pueden obligarte a suscribir el seguro con ellos. Puedes ver las opciones y si te interesa de otra compañía contrátalo ahí.

 

Datos en los que fijarte al comparar seguros

Antes de contratar el seguro debes leer la letra pequeña para asegurarte de que es lo que necesitas. Te damos algunas pistas para que te fijes en algunas de las cosas más importantes.

La edad de contratación máxima

Tienes que fijarte en la edad máxima para contratarlo y en la límite para renovarlo. Esto condiciona también la duración límite del seguro porque dependerá de con cuantos años lo contrates. Muchos seguros tienen fijado el límite en los 65 años, pero cada vez más lo van subiendo hasta casi llegar a los 70 años.

Duración del seguro

Uno de los límites lo hemos comentado en el punto anterior, y es la edad del contratante. Pero la duración habitual del seguro está vinculada con la del crédito que se ha formalizado. Esto se debe a que la finalidad de este producto es tener asegurado que el capital que se ha prestado será devuelto.

El método de pago

Ante seguros similares podemos decantar la elección por esta cuestión. Hay pólizas que permiten una gran flexibilidad en sus métodos de pago, e incluso te ofrecen la posibilidad de fraccionar la prima o pagarla de una vez. 

Seguros de prima única financiada (PUF)

Existen dos tipos de seguros de protección de pagos o de amortización de préstamos. Está el anual renovable, conocido como TAR, en el que la prima se paga anualmente y cubre fallecimiento e invalidez permanente. Y también el seguro de prima única financiada, el PUF.

El PUF no se paga anualmente, su coste total se suma a la cantidad que nos presta la entidad financiera y se va pagando todos los meses en cada cuota. Se calcula en función de los años de duración y del importe total que se adeuda. Algo muy importante a tener en cuenta en este seguro es que se pagan intereses con él porque se aplicarán los del préstamos que estamos pagando. 

Hay que echar muy bien las cuentas para ver si nos sale rentable. Pero su mayor ventaja es que al ir pagándose en las cuotas mensuales del crédito es más fácil de asumir económicamente. 

En caso de que amortices el préstamo antes de que venza el seguro PUF, el banco te tendrá que devolver la diferencia que te corresponda. Es decir, no pagarás más tiempo el seguro que el crédito.