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Póliza de seguros

¿Qué es una póliza de seguro?

Cuando hablamos de seguros, da lo mismo que sea del hogar, vida o del coche, siempre lleva asociado el mencionar la palabra póliza. De hecho es lo que asociamos a tener un seguro. Pero puede que seas de las personas que aún no están familiarizadas con este término, qué significa, qué implica y para qué sirve, así que sigue atento para descubrirlo. 

Empecemos por el origen de esta palabra. El término póliza viene del italiano polizza, que a su vez proviene del griego. Su significado original es prueba. Por lo que podemos decir que una póliza de seguros es una prueba, o justificante, del seguro que hemos contratado. 

Es decir, es en realidad el contrato del seguro que se formaliza entre el asegurado y la compañía aseguradora. En este documento quedan establecidos todos los términos y condiciones del acuerdo firmado (ya sabes, también las famosas letras pequeñas), y es el que certifica la validez del contrato firmado. Ahí se especifican los derechos y deberes del asegurado, la prima que debe abonar, y las coberturas que tiene. 

Elementos principales de una póliza de seguro

Está claro que cada aseguradora tiene una distinta, con sus elementos principales propios, y que cada tipo de seguro también. Pero existen una serie de características comunes en todas ellas. 

Nombre de la aseguradora y del seguro

Es decir, cómo se llama la empresa que asegura y garantiza el pago de las indemnizaciones que se establezcan. También debe aparecer la denominación del seguro y el tipo de producto que es. 

Tomador del seguro

Se trata de la persona física o jurídica que hace el contrato del seguro. No siempre tiene que coincidir con el asegurado, pero es lo habitual. Éste, además, es sobre el que se firma el contrato. 

Beneficiario

También puede ser una persona física o jurídica. Es aquel que es titular del derecho a la indemnización estipulada. 

Riesgo asegurable

Es lo que cubre la póliza y debe ser algo específico, que pueda ocurrir y que se pueda cuantificar de forma económica. Además, debe ser lícito y fortuito, es decir, amparado por la ley y que sucede de forma inesperada sin que exista premeditación.

Prima

Es la cantidad que debe abonar el tomador del seguro a la compañía aseguradora para tener derecho a la cobertura que se indica en la póliza. 

Obligación

La aseguradora está obligada a resarcir o indemnizar al asegurado si se produce alguna de las eventualidades contempladas en la póliza en los términos acordados.

Interés asegurable

Se trata de la especificación de lo que se está asegurando, que pueden ser bienes materiales, como en el caso de un seguro del hogar, como inmateriales, en el caso de los seguros de vida. 

Coberturas del seguro

Esta es una de las partes más importantes y que tenemos que tener muy en cuenta. Es donde se especifica todo aquello que entra en el seguro y a lo que tenemos derecho a indemnización.

Las exclusiones

Casi tan importante como lo anterior. Hay que tenerlas muy en cuenta para que luego no nos llevemos disgustos. En estas exclusiones también suelen entrar las carencias, que es el tiempo que tiene que pasar desde que se contrata el seguro hasta que tenemos derecho a ciertas coberturas. 

Los servicios

La mayoría de los seguros cuentan con unos servicios adicionales que prestan de manera gratuita, porque va incluido en la prima, o con un pago inferior al del mercado. Es interesante ver a qué tenemos acceso por si en algún momento se necesita. 

 

Tipos de pólizas 

Como ya se ha indicado anteriormente, existen una gran variedad de pólizas, que dependen del elemento asegurado y del tipo de tomador. Se las puede clasificar en función de la protección que nos ofrecen:

  • Pólizas de propiedad: son aquellas que ofrecen protección por los daños sufridos en nuestras propiedades. Por ejemplo las pólizas de hogar y las de automóviles. 
  • Seguros de salud: como su nombre indica son aquellos que nos cuidan la salud y que nos ayudan en los momentos de enfermedad. Cubren gastos sanitarios de atención y hospitalización.
  • Riesgo: protegen al asegurado de aquellos accidentes o eventualidades que puedan suponer un riesgo financiero para el asegurado o sus beneficiarios. 
  • Pólizas de vida: están destinadas a proteger económicamente a los beneficiarios de las obligaciones que tendrán que afrontar en el momento del fallecimiento del titular. 

Hay más tipos de pólizas, que dependen mucho también de a quién van dirigidos, como las de comercio o a los autónomos. Estas son las más habituales.

Pero para cualquier información puedes consultar en nuestra web los distintos tipos de seguros que hay.